Coloquio: La escritura indígena en Mesoamérica: de la estela al texto digital — Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales, A.C. (CEAS)

La escritura indígena en Mesoamérica: de la estela al texto digital XXXVIII Coloquio de Antropología e Historia Regionales Zamora, El Colegio de Michoacán, 26-28 de octubre de 2016 Mayor información: http://www.colmich.edu.mx

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Sobre el caso de la agresión a Arné aus den Ruthen: respuesta a Iván García Gárate @IvanGGarate

El martes 16 de febrero, en twitter y en los medios de comunción cobró revuelo la noticia de que Arne aus den Ruthen, funcionario de la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México fue golpeado por guardaespaldas del empresario del Estado de México, Raúl Libien Santiago. El hecho llamó la atención sobre todo porque el empresario es un conocido amigo del presidente Enrique Peña Nieto y poco tiempo después del incidente alardeó en redes sociales su impunidad publicando memes y señalando con hastag la expresión “nos la pelas”. Muchos periodistas y usuarios de redes sociales criticaron el hecho, además de con indigación, con franca resignación, anticipando acciones penales limitadas para los guardaespaldas, pero básicamente una total impunidad para el empresario autor intelectual de la agresión[1]. Sin embargo llamó mi atención lo rápido que el propio funcionario agredido también ha sido objeto de críticas, evidentes sobre todo dentro de las redes sociales donde en general se ha dejado sentir una empática molestia por lo intrusivo que es la idea de un funcionario filmando la conducta de particulares y denunciándolo públicamente “hacer escarnio público” han dicho. El argumento más desarrollado de esto lo ha dado el abogado y politólogo Iván García Gárate, quien argumenta en su blog, que exhibir a una persona es “castigarla, pervierte el sentido de la transparencia, es atentar contra su dignidad, y que no se construye ciudadanía por medio de panópticos contemporáneos”[2].

En mi twitter line me sorprendió  que muchos colegas politólogos  expresaron que suscriben totalmente la crítica del profesor García, mi respuesta fue preguntarles ¿acaso no hace falta más sanción pública de los abusos al espacio público cometidos por los ciudadanos? ¿Quizá la cultura de la corrupción debe empezar a minarse a partir de fomentar la creación de una cultura de sanción social pública? Las respuestas de los colegas fueron a) cuestionar si lo que ellos llaman “escarnio público” es algo que puede contribuir al cambio en la cultura de la impunidad; b) denunciar que la idea de que el gobierno grabe a los ciudadanos parece algo más bien propio del fascismo, y c) cuestionar –como el propio Gárcia- que éste tipo de acción puede ser violatorio de los derechos humanos.

Normalmente no tengo tiempo ni gusto por escribir en blogs, pero en éste caso, el que aún colegas de alto nivel parecieran rechazar por adelantado la posibilidad de que haya cualquier tipo de aspecto positivo de la estrategia de Arne Aus Den Ruthen me ha llevado a escribir los argumentos de mi debate: en primer lugar el error de las premisas: el blog del profesor García Gárate. Como he mencionado arriba el profesor hace varias afirmaciones y citas en su blog que afirmo, son incorrectas, y aunque esto no pudiera parecer mas que una minucia ello tiene un peso fundamental sobre las conclusiones del artículo, el cual a su vez ha sido llanamente aceptado y retuiteado por muchos sin mayor análisis. Afirma García Gárate que el programa de vigilancia operado por el funcionario delegacional:

  • 1 “Se basa en el miedo y el castigo” [3]
  • 2 “la manera en la que la DMH pretende “educar” moralmente a la ciudadanía es bajo un régimen de exhibición y tabla[4]
  • 3 “declara culpables sin posibilidad de audiencia y su pena es se exhibidos”[5].

En primer lugar, la fuente que utiliza Gárate para analizar el sentido del programa  es una entrevista realizada a Arne aus den Ruthen. En ésta el funcionario nunca menciona que la autoridad pretenda intimidar o castigar a los posibles infractores, directamente, sino señala: “perdimos el respeto a lo público porque no somos señalados, y lo que tenemos que recuperar es esta capacidad de castigo social”[6] En ese sentido, lo que Gárate identifica como miedo se refiere a la función natural de la autoridad de prevención de conductas infractoras a las leyes y reglamentos, y ello ni siquiera directamente, sino apelando de manera muy indirecta a la información pública. Castigo social no es algo que imparta el funcionario, ni siquiera algo que pida el funcionario a la ciudadanía, sino algo que espera de ella. Así pues puede resultar que la ciudadanía en realidad no quiera “castigar” sino premiar con prestigio y ubicación como modelo de rol a los autores de la impunidad, cosa que ha sucedido en el pasado con leyendas populares como las del tigre de santa julia, chucho el roto, o más recientemente con la apología de la cultura del narcotráfico.

En el segundo punto que he enlistado además de errores de citación y análisis hay abiertos juicios de valor del profesor Gárate. En la entrevista que utiliza como fuente de referencia, Arne nunca mencionó pretender educar a nadie, ni que hubiera personas maleducadas, sino que Arne se refiere a la moral pública: “Los países primermundistas son de primer mundo, no porque tengan buenos gobiernos, sino porque tienen gente con moral pública”[7] y cita como referente de su programa a Antanas Mockus, alcalde de Bogotá quien propone tres pasos para recuperar “el respeto a lo público” en primer lugar la moral en las personas, en segundo lugar la moral pública que se ve en el castigo social y en tercer lugar “la ley como tercer barrera de contención” Por estos argumentos puede entenderse que el programa del funcionario se inscribiría en la etapa que el considera es el mencionado segundo circulo la “moral pública” que como ya se argumento en el primer punto, es una tarea de la sociedad, no que él ejecute. Aquí cabe agregar un elemento de análisis ¿cuál es el significado y las implicaciones de la difusión que se realiza en periscope de los operativos? ¿es esto un “régimen de exhibición y tabla” como afirma García Gárate. Pienso primero –como ya mencioné- que la noción de sanción social esta dada por el supuesto de que se presupone que habrá un juicio negativo de las personas filmadas en ese sentido, la “tabla” no es pues, automática, además, respecto a lo intrusivo de que funcionarios de gobierno filmen a particulares, pienso el debate debería estar en el mismo nivel que aquel en el cual cualquier otra agencia de gobierno filma durante operaciones administrativas a sus ciudadanos, pienso por ejemplo en el evento del 16 de septiembre en el que se han visto a miembros del Estado Mayor Presidencial filmando –de cerca y de frente- a los asistentes, pero de manera más importante está el caso en el que los gobiernos federal estatal y municipal tienen la costumbre de exhibir y afirmar categóricamente ante los medios de comunicación que han detenido delincuentes, violando con ello de manera grave su prestigio y sus garantías de presunción de inocencia. Esto nos lleva al tercer punto que he enlistado: en el caso de los videos de vecinos tirando basura a las calles, por un lado no se puede hablar de presunción de inocencia puesto que en todo caso se trata de acciones “in fraganti” y por otro, sí hay margen para interpretación de lo que las imágenes muestran, es decir: sí fuera el caso de que la dirección de las tomas o el narrador de los videos tendiera a una imputación injusta, lo que hemos visto es que en el mismo instante del suceso –puesto que no es cámara escondida- las personas que éstan siendo grabadas son cuestionadas y tratan de justificar, -racionalizar en realidad-lo que estaban haciendo[8] . Pero si esto no parece suficiente cabe volver a repetir: la autoridad, no ejecuta ningún acto de autoridad, además de la grabación, -de hecho cabría reclamarle a Arné que no esté acompañado del personal pertinente para llevar a sus máximas consecuencias las faltas administrativas que documenta. Respecto al ser exhibidos, ¿es esto una penalización administrativa? No. La sanción administrativa esta debidamente reglamentada y de hecho no se efectúa. Como el funcionario expresa en su entrevista su labor es solo parte de una especie de marketing social, contribuir a la formación de “moral pública”. Los noticieros de televisión hacen este mismo tipo de coberturas todo el tiempo, y eso no es reprochado como “escarnio” y en este caso la autoridad investida en Arné no repercute en ningún acto de autoridad, simplemente podemos decir que de facto, la denuncia pública que realiza con sus videos es un acto paralelo al hecho de que el sea empleado de la delegación Miguel Hidalgo.

La valoración subjetiva que hace el profesor Gárcia se confirma cuando vemos la contradicción lógica de su siguiente afirmación:

Una cámara en manos de una persona puede servir para filmar la mala actuación de una autoridad y es legítimo que así sea, porque le da cierto poder frente a la autoridad, que tiene el poder del Estado. Incluso podríamos aceptar como legítimo que una persona filme a otra incumpliendo ciertas normas de convivencia porque se mantienen en un plano de horizontalidad política (aquí encontramos lo que hacen por ejemplo Los Supercívicos). Sin embargo, que las autoridades utilicen Perisicope (o una cámara) para filmar a un persona, exhibirla y castigarla socialmente pervierte el sentido de la transparencia, del principio de publicidad y supone el reconocimiento de que la autoridad delegacional y el poder institucional es nulo, que todas las herramientas que tiene de su lado: la fuerza, la ley, el derecho, el Estado no son suficientes, y hay que recurrir al escarnio público para imponer orden”

Primero; si como menciona la filmación de un hecho inapropiado puede ser algo útil y legítimo para denunciar a una autoridad o a otro ciudadano, y en cambio que lo haga una autoridad esta mal porque: a) utiliza peiscope o una cámara ¿Cuál es la importancia de la plataforma? b) porque es para exhibirla y castigarla socialmente. Afirma también en su texto García Gárate: “exhibir en vivo a una persona por medio de la red global no es documentar, es atentar contra su dignidad, porque el escarnio público es una pena degradante”. Ya aclaramos que mostrar un video no significa “exhibir” ni es “escarnio” por si mismo, pues éstas palabras –que nunca ha afirmado Arne buscar- son un juicio de valor negativo que -como ya se discutió- en todo caso toca dar a la audiencia, y concomitante a éste argumento, cabe insistir que de ninguna manera se ha expresado la constitución del video como un acto administrativo sancionador o similar c) pervierte el sentido de la transparencia: ¿qué puede ser más transparente que un funcionario grabando su actividad del día? E insisto ¿qué acto administrativo de sanción hay que transparentar? ninguno porque de hecho en los videos puede verse que no se ejecutan sanciones. De hecho más adelante García Gárate afirma: “A sabiendas de la impunidad, la sociedad sacia su deseo de venganza contra los malos ciudadanos por medio de este circo público, burlándose de ellos, humillándolos. bien dice no es el funcionario sino la sociedad/audiencia la que en un solo acto –social y difuso- es capaz de burlarse o humillar –en las plaformas de Internet- a otros ciudadanos d) en efecto, no supone, el incidente comprueba la impotencia que tienen no solo los ciudadanos sino incluso los funcionarios de gobierno que quieren que haya algún tipo de law enforcement, dando testimonio de que “la fuerza, la ley, el derecho, el estado” no opera, ojo, no es que no “sean suficientes” los videos de Arne, no son una cosa adicional al funcionamiento de todo el aparato del estado para el buen gobierno y la procuración de justicia. No es una labor redundante la que hacía Arne, era un lastimero ejercicio supletorio, ante la completa impunidad que normalmente gozan personas como las registradas en video.

Y es que en la agresión que sufrío Arné se suma a una categoría de incidentes típicos que se caracterizan por involucrar élites, algún tipo de norma o valor de justicia pisoteado, impunidad de los agresores, e intentos de criminalización de las victimas. La lista solo de los casos más sonados es larga, valga mencionar solo algunos, el caso de la niña Paulette (una menor reportada desaparecida y muchas horas después de la búsqueda exhaustiva por parte de las autoridades fue “sorpresivamente” hallada asfixiada debajo del colchón de su cama[9]); el caso del empresario Moisés Sacal que golpeo y humilló a un valet parking por no haber lavado su auto[10]; el caso del “gentleman de puebla” (un joven que al ser detenido tras chocar su vehiculo en estado de ebriedad amedrenta a los policías gritando “háblale a mi papa, no me van a detener, me vale verga”[11]); el caso de la “leydi profeco” (Andrea Benitez, hija del entonces director de la Procuraduría de la defensa de consumidor, Humberto Benitez Treviño quién al no ser acomodada en un restaurante llamó a personal de profeco quienes clausuraron el lugar, todo esto con lujo de alarde en redes sociales., esto eventualmente llevo a la remoción de su papa del cargo, no obstante quedando fuera del erario por poco tiempo ya que en el Estado de México fue nombrado presidente del Colegio Mexiquense, una institución pública dedicada a la investigación y docencia en ciencias sociales[12]). Estos y otros muchos más noticias de “juniors” o como se dice actualmente “virreyes” han sido situados como reflejo de las condiciones de desigualdad e impunidad estructural en México[13].

Si bien es cierto que nunca debemos perder de vista el horizonte de las discusiones de teoría política y sobre ética en lo que respecta a la actuación del gobierno, tampoco debemos perdernos en el mundo de los referentes normativos que se debaten el mundo académico. Recordemos que reza el viejo dicho “lo perfecto es enemigo de lo bueno” Los debates públicos deben sobre todo estar orientados por la valoración del contexto social en el que se dan y por buscar que los proyectos políticos, de largo plazo sean compatibles con las necesidades sociales y de índole gubernamental más imperantes del momento. Coincido en el principio de que es importante preservar las garantías individuales y las libertades públicas incluso en momentos de crisis social, pero hay que advertir que: 1 las acciones referidas no estaban afectando los derechos de las personas, y 2 respecto a que aún sin afectar los derechos de otras personas el programa de Arné haya ofendido o causado miedo a muchos, tengo que apelar al indeseable, lamentable pero real estado de desesperación ante la impunidad en el que vivimos en México y en la Ciudad de México que puede uno inferir llevó a Arne aus den Ruthen a estar dispuesto a arriesgar su integridad física personal para grabar a vecinos infringiendo faltas administrativas. El problema es que muchos de estos ofendidos no dicen abiertamente que pese a todos los argumentos simple y llanamente a unos les ofende la idea en sí misma –por fuertes impulso ideológico, clasista o emocional- y a otros les molesta por la posibilidad real de que otra persona o un funcionario los grabe a ellos y muestre públicamente las faltas que pudieran cometer, y ambos se excusan en un atajo cognitivo citando un texto que descalifica la acción de Arne al cual no analizan, pues de hacerlo encontrarían en el debilidades como las que he tratado de argumentar –u otras.

Termina su texto García Gárate diciendo: Pero, no olvidemos que no se construye ciudadanía por medio de panópticos contemporáneos”. Hay que aclarar; grabaciones en línea mostradas por periscope o youtube es lo más contrario a lo panóptico que se pueda uno imaginar, si se refiere al desagrado o temor por la vigilancia gubernamental, el caso de Arne es el último asunto del que debemos preocuparnos en México, un país donde prácticamente cada temporada electoral salen a la luz en los medios de comunicación grabaciones ilegales de llamadas privadas a celulares o similares, o un país donde la política de instalación de cámaras de vigilancia en las principales ciudades es una de las estrategias básicas de las política pública en materia de seguridad pública. Además de que la idea misma del panóptico no es en si misma el problema de hecho la recopilación de información sobre la conducta de las personas es punto de partida para pensar en procesos educativos y de socialización, si repito educativos y de socialización, ya se que a muchos “liberales” no les gusta pensar en el estado educando pero eso es precisamente parte de las labores centrales del estado, la educación científica y tecnológica, pero también que busca infundir valores cívicos, de moral publica, y otros que son importantes para la cohesión social, como sobre –una versión de- la historia de México. Si tuviéramos mejores proceso de socialización no tendríamos que estar buscando formas adicionales para fomentar la “moral pública” Finalmente debo enfatizar –por los que luego tienen sospechas- que no tengo ninguna relación, ni simpatía personal, partidaría o de cualquier tipo con Arné o con funcionario alguno de la Delegación Miguel Hidalgo.

[1] http://www.milenio.com/firmas/carlos_puig/selaspelamos_18_685911429.html

[2] http://www.letraslibres.com/blogs/polifonia/el-escarnio-publico-como-politica-publica

[3] http://www.letraslibres.com/blogs/polifonia/el-escarnio-publico-como-politica-publica

[4] Ibidem

[5] Ibidem

[6] http://www.revistacosas.mx/actualidad/entrevista-exclusiva-con-arne-el-city-manager-golpeado

[7] ibidem

[8] https://www.youtube.com/watch?v=a-tWWMFICfo

[9] http://eleconomista.com.mx/distrito-federal/2010/03/31/cronologia-caso-paulette

[10] http://archivo.eluniversal.com.mx/ciudad/109749.html

[11] http://www.sinembargo.mx/14-08-2014/1087072

[12] http://www.adnpolitico.com/gobierno/2014/06/11/edomex-rescata-a-humberto-benitez-tras-caso-ladyprofeco

[13] http://www.amazon.com/Mirreynato-otra-desigualdad-Spanish-Edition-ebook/dp/B00PEY61Y6

Aucoin: How NPM went wrong

The GOVERNANCE blog

In an influential 1990 Governance article, Peter Aucoin argued that New Public Management wrestled with a tension between empowering public servants and tightening political control over them.  In the current issue of Governance, Aucoin argues that in many cases the drive for political control has won out, producing what he calls the New Political Governance (NPG).  NPG has four features: the harnessing of administration to a “continuous campaign” for reelection; the rise of political staff as a “third force” in governance; the politicization of senior administrative appointments; and an expectation of public service loyalty to the government of the day.   Open access to the article.

Peter AucoinPeter Aucoin passed away in July 2011.  This article was in the final stages of review at Governance at the time.  The editors are pleased to publish it in recognition of Professor Aucoin’s service to the journal and the field of…

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Sobre algunos métodos y fuentes para la investigación histórica

Teoría de la historia

Por Miguel Angel Guzmán López

[Texto leído por al autor para presentar el libro del cual esta entrada toma el nombre, el 27 de agosto de 2009 en el Audtorio Euquerio Guerrero de la Universidad de Guanajuato, dento del marco de la VIIa edición de las Jornadas de Historia].

No cabe duda que cuando Luis González y González utilizó la frase todo es historia resumió en ella la esencia misma de la labor historiográfica tal y como se le comenzó a practicar desde la segunda década del siglo veinte, cuando a partir de la cada vez más fuerte presencia de los historiógrafos franceses (la llamada Escuela de los Annales) en el ámbito académico, de su país y de fuera de él, comenzaron a criticar y oponerse a la percepción rankeana de la investigación histórica, a la que erróneamente etiquetaban de positivista. Frente a ésta, la historiografía practicada por los…

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Voto nulo, de castigo y transición democrática. Re-lectura de algunos textos de Lujambio.

La Pata de Cabra

Hace algunas semanas discutía con mi amigo César Montiel (@oleacesar) sobre la calidad de algunos análisis que hacen los columnistas en los medios de comunicación en México. César concluía que a muchos les hace falta enfatizar los efectos que ha tenido la transición política y el pluralismo en ciertas variables de la vida institucional, estoy de acuerdo. Traigo esto a cuento por la infinita discusión que se ha dado en torno al valor del voto nulo en México. Aquí mismo, en diciembre del año pasado, decía que era un tema que se tenía que discutir tanto como se hizo en el 2009.

No voy a adentrarme en los detalles de la discusión, basta que se asumen al TL de @javieraparicio (contra el anulismo) o de @ppmerino@denisedresserg o @jicito (a favor). En general dería, quienes llaman a un voto de castigo apelan a la idea de generar…

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Voto nulo vs voto de castigo

Javier Aparicio dot net

“Yo siempre he votado por X, ahora los castigaré anulando mi voto”. ¿Tiene razón o no ese planteamiento? No es una pregunta trivial porque, sospecho, muchos anulistas alguna vez votaron por algún partido político que los decepcionó y una reacción natural, antes que votar por otro partido con el que nunca simpatizaron, es simplemente retirarle su apoyo al primero.

Pasar de voto partidista a anulista afecta al partido X, pero resulta que un voto de castigo “ya sea por otro partido o candidato independiente” afecta MAS al partido que te desilusionó que meramente anular. Aqui va la demostración matemática:

algebravotonulo

Se trata de una diferencia infinitesimal porque, como ya se ha dicho, el voto individual tiene impactos infinitesimales. Lo que puede hacer la diferencia es el cúmulo de ellos. Pero, como ya se ha dicho, la aritmética del voto es ineludible.

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AIBR, Revista de Antropología Iberoamericana, Volumen 10, Número 1 Enero – Abril, 2015 via @AIBR_